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lunes, 14 de junio de 2010

las intermitencias de la muerte

hoy he empezado a leer un libro de saramago, as intermitências da morte.
y sólo en las primeras páginas de hoy, aparecen ya sutilezas como estas:

- La iglesia, señor primer ministro, está de tal manera habituada a las respuestas eternas que no puedo imaginarla dando otras,
- Aunque la realidad las contradiga,
- Desde el principio no hemos hecho otra cosa que contradecir la realidad, y aquí estamos,
- Qué dirá el papa,
- Si yo lo fuera, que dios me perdone la estulta vanidad de pensarme como tal, mandaría poner en circulación una nueva tesis, la de la muerte pos-puesta,
- Sin más explicaciones,
- A la iglesia nunca se le ha pedido que explicara esto o aquello, nuestra otra especialidad, además de la balística, ha sido neutralizar, por la fe, el espíritu curioso,
- Buenas noches, eminencia, hasta mañana,
[...]

No todo es fiesta, porque, al lado de unos cuantos que ríen, siempre habrá otros que lloren, y a veces, como en el presente caso, por las mismas razones.
[...]

Al contrario, uno de ellos, reputado integrante del sector católico, dijo,
- Tiene razón, señor filósofo, justo para eso existimos, para que las personas se pasen toda la vida con el miedo colgado al cuello y, cuando les llegue su hora, acojan la muerte como una liberación,
- El paraíso,
- Paraíso o infierno, o cosa ninguna, lo que pase después de la muerte nos importa mucho menos de lo que generalmente se cree, la religión, señor filósofo, es un asunto de la tierra, no tiene nada que ver con el cielo,
- No es eso lo que nos han habituado a oír,
- Algo tendríamos que decir para hacer atractiva la mercancía,
- Eso quiere decir que en realidad no creen en la vida eterna,
- Hacemos como que sí.
  [...]

- Porque si los seres humanos no muriesen, todo estaría permitido, 
- Y eso sería malo, preguntó el filósofo de más edad, 
- Tanto como no permitir nada.
 [...]

como puede verse, lectura "ligera"... y por si fuese poco en portugues :) 
de momento me está encantando, a ver qué tal sigue...

martes, 2 de marzo de 2010

maktub...

... de libro. y yo sin saberlo...

ya me decían "...y sigues hablando de ello en tercera persona ¬¬" cuánta razón. como siempre, como cuando esto simplemente era un concepto abstracto y esa misma persona dijo "te vas a ir a africa" ... a veces los demás te ven mejor que tu mismo.

y resulta que estoy entre la sintomatología de libro de algo que no sabía ni que tenía nombre, confirmo que los estados alterados de consciencia no dependen más que de nuestra actitud hacia el mundo, y comienzo a entender lo que hay detrás de lo que antes parecían sólo sinsentidos...

y eso son sólo detalles, la anécdota. es una forma de mirar, de pensar, de sentir, de ser, de percibir y entender... lo llames como lo llames.

en realidad lo de venirme a áfrica en ese sentido está siendo un poco como el alquimista... he tenido que irme a 9000 km para darme cuenta de cosas que allí tenía delante de mis narices y nunca las vi. pero como siempre, lo importante no es el destino, es el viaje, el proceso... recorrer toda esa distancia para encontrarnos a nosotros mismos al final.

pd: en cuanto al libro, es totalmente recomendable, siempre y cuando no se quede uno simplemente en "la historia", que puede parecer algo simple. es todo simbología, metáfora... un toque de atención para abrir los ojos ante tantas cosas que pasamos contínuamente por alto.

sábado, 6 de junio de 2009

poema XX

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda - 20 poemas de amor y una cancion desesperada